lunes, 17 de abril de 2017

¿Qué son cuatro décimas?

Tras una calificación en la que sonaron alarmas en Ferrari, Vettel se rehízo el domingo y consiguió una victoria que le vale para ser el nuevo líder del campeonato ante la mirada de los Mercedes (FOTO: www.soymotor.com)

Vettel acababa la calificación del sábado abatido, sin esperanzas y lamentándose de que Mercedes parecía dar un paso al frente metiendo cuatro décimas a los Ferrari. Distancia que en carrera se esfumaba por completo. Hemos visto la enésima versión de esa Ferrari que genera dudas el sábado y da el do de pecho en plena carrera. Porque aparte de la gran salida de “Seb”, muy pronto se montó el trenecito con un Bottas sin ritmo. Se leía con suma facilidad que su primera pole no era el preludio de su primera victoria y ésta tendrá que esperar. El propio Bottas veía en sus retrovisores hasta cuatro monoplazas a sus espaldas sin esperarse siquiera a un Raikkonen que de nuevo, en una actuación bastante floja, bregaba con Massa y alejado del grupo de adelante.

A Vettel le salió todo a pedir de boca. Momento perfecto para organizar el undercut a Bottas y lectura inmejorable en la salida del Safety Car obligando a los Mercedes a asumir riesgos con un doble Pit Stop. A partir de ese momento, todo era cuestión de gestionar las distancias y mantener a Hamilton lejos de su alcance por mucho que en el tramo final pudiera ser el británico un segundo más rápido. Por lo que se confirma antes de pisar suelo Europeo que Mercedes no está cómodo y les falta costumbre para organizar las estrategias ahora que ya no se dan paseos triunfales por los circuitos porque tienen quien les tosa.


Bahrein nos dejó interesantes lecturas en todos los frentes, como es un Massa que tendrá que tirar muy duro del carro de Williams cuando su deseo era disfrutar de su familia, Force India ha acertado con su dupla Pérez-Ocon, Palmer sigue en su línea de quejas del coche a cada baño que Hulkenberg le mete y el cabreo de Fernando Alonso con Mclaren al conducir un coche de tan escasa potencia es de órdago. Mientras, Sainz y Verstappen pintaban a remontada que no se produjo por diversos accidentes. El holandés tuvo fallo en los frenos mientras que el español no calculó las distancias para rebasar a Stroll y eso le penalizará con tres lugares en Sochi.  

miércoles, 12 de abril de 2017

500 millas para lavar una imagen

La bomba de la semana ha saltado con el regreso de Mclaren a Indianápolis contando con Fernando Alonso como principal espada (FOTO: www.gpupdate.net)

Por sorpresa, así llega la noticia de que Mclaren regresa a las míticas 500 millas de Indianápolis en una estrategia muy enfocada a una única cosa, hacer ver al mundo que pueden volver a ganar y así levantar esa imagen tan tocada desde hace tres años, cuando se rompía su exitosa relación con Mercedes para contraer matrimonio turbulento con Honda.

Andretti Autosport será el que apadrine con uno de sus coches a Mclaren para poner a prueba su velocidad punta en el consagrado Óvalo. Y las sorpresas no acaban ahí, sino que se oficializa que Fernando Alonso se perderá el Gran Premio de Mónaco para ir a la cita. Toda una división de estrategias desde Woking con el fin de dar el primer zarpazo serio en medio de esta sinuosa travesía y como no, un claro cotejo a Fernando Alonso para que permanezca unido al equipo con un regalo más típico del cónyuge que no cumple con las expectativas de una buena unión y lo intenta arreglar con flores y actitud cercana.

La política interna en Mclaren está cambiando. Si hace años la rigidez era absoluta, no dejando incluso que Pedro de la Rosa participara en otras competiciones ante casos de eventual necesidad, ahora se ve como sin Ron Dennis se anima a uno de sus titulares a saltarse una prueba mundialista en un cheque en blanco hacia Alonso para que vuelva a estampar su firma con los ingleses.

“Una de mis ambiciones es ganar la triple corona” decía Fernando Alonso después de saltar la noticia, referenciando claramente a Indianápolis y Le Mans con ansias de complementar sus dos cetros en la Fórmula 1.  Eso es algo que en la historia sólo lo ha conseguido Graham Hill como bicampeón de Fórmula 1 en 1962 y 1962, vencedor en Indianápolis en 1966 y ganador absoluto en Le Mans en 1972.

La historia también nos ha dado pilotos que han campeado en Fórmula 1 y han intentado el reto de Indianápolis como un Jaques Villeneuve que llegó a la máxima categoría tras triunfar en el Óvalo en 1995. Otros nombres ilustres de ambas categorías han sido Jochen Rindt, Emerson Fittipaldi, Bruce Mclaren (padre del actual equipo Mclaren), Alberto Ascari, o Jim Clark.   


Tampoco podemos obviar que Fórmula 1 y 500 Millas de Indianápolis han ido muchos años de la mano. Más concretamente entre 1950 y 1960 la prueba era puntuable para el campeonato del mundo de Fórmula 1, aunque no muchos pilotos del gran circo iban a tierras americanas y las manos que rodaban bajo la bandera de las barras y las estrellas copaban la hegemonía de la prueba. Pero a día de hoy las nacionalidades son variopintas al igual que los pilotos expertos a los que se tendrán que medir tanto Fernando Alonso como Oriol Serviá. Empezando por el clásico nombre de Sebastian Bourdais y siguiendo por los James Hinchliffe, Simon Pageneaud, Scott Dixon o Helio Castroneves sin olvidarnos de viejos rockeros de la Fórmula 1 como Takuma Sato o Juan Pablo Montoya. El espectáculo está asegurado y no vemos la hora de que llegue el 28 de mayo para contemplar lo que nos deparará el trazado Oval. Y no, no es alonsismo, es ganas de ver a grandes de este deporte buscando nuevos retos y explorar otros horizontes

domingo, 9 de abril de 2017

Hamilton sabe gestionar y Ferrari se equivoca

Vettel, en su cuerpo a cuerpo con Ricciardo, dio vida a Ferrari coliderando el campeonato con Lewis Hamilton (FOTO: www.gpupdate.net)

Lluvia o no, y con los nuevos monoplazas aún a examen riguroso, se puede decir que lo visto en China mejora ostensiblemente lo ocurrido en el trenecito australiano. La pista húmeda del inicio logró que viéramos más estrategia y que todo no fuera tan plano y previsible como en Melbourne. De hecho, fue Sainz el que se la jugó en los compases iniciales partiendo con el superblando mientras el resto era conservador con los intermedios. Los trompos iniciales del madrileño se vieron sobradamente compensados por su remontada y pelea con Raikkonen en el final de la carrera.

 Mientras Bottas erraba de una manera inhóspita para un hombre Mercedes, Hamilton llevaba la manija de una prueba que en cierto modo le facilitó Ferrari, asumiendo como único riesgo el momento de la parada. Y es que mientras en Red Bull, obviando la brega final por el podio entre sus pilotos, trabajaron en equipo y priorizaron a Verstappen para ir a la caza y captura de Hamilton al percatarse desde el muro que el ritmo de Ricciardo en ese momento no era óptimo. Todo lo contrario pasaba en Ferrari, que envueltos en la mala fortuna del Safety Car por el accidente de Giovinazzi, no tiraban de órdenes de equipo y permitían que sus dos pupilos pelearan en pista en perjuicio de los intereses de Maranello. El resultado posterior es de sobra conocido, mientras Raikkonen era incapaz de meter mínimamente la rueda a Ricciardo, Vettel sí que se jugaba el bigote con el mejor adelantamiento en lo poco que llevamos de campaña. La distancia que  separó a los dos Ferraris al cruzar la bandera a cuadros era de más de 42 segundos. Muy bien Vettel postulándose como el incordio para los Mercedes e inadmisible para un Raikkonen que permanece en el equipo por sus ráfagas de rendimiento.


En la pelea por atrás, Fernando Alonso nos deja claro en micrófonos y con la avería que no todo el peso de esta hecatombe recae sobre Honda. En Mclaren hoy no han conseguido llevar a ningún monoplaza hasta la línea de meta y ni Alonso ni Vandoorne tienen culpa de ello. También en esa parte, en la batalla por los últimos puntos en juego, Ocon se va erigiendo como una revelación del campeonato plantando guerra a los demás. 

miércoles, 5 de abril de 2017

Ni tan mal como pensaban ni tan bien como debieran

El polémico tweet de Mclaren, motándolo con el logo de Mercedes, ha disparado muchas alarmas y es el fiel reflejo de la tormentosa relación que viven con Honda desde Woking.

Tras el Gran Premio de Australia, se prometió hablar de la situación de Mclaren y no vamos a faltar a nuestra palabra. Mucha tela hay que cortar y mucho que analizar en una tercera temporada que se ha ido al traste no en la primera carrera, sino en la misma pretemporada. Una pretemporada con roturas y averías constantes en el propulsor Honda que impidieron al personal de Woking llegar siquiera al tercio del programa que había previsto.

La sombra de Australia 2015 estaba presente. Allí Alonso se libró del ridículo histórico por el misterioso accidente de Montmeló, por lo que Jenson Button giraba a ritmo de motor capado y lo que es peor, Magnussen ni pudo partir. Eso se ha evitado en 2017 aunque como el mal estudiante, todo se haya dejado para el final.

Los palos de ciego, buscando una nueva unidad de potencia que solucionara los problemas de fiabilidad no eran buenos augurios y la relación entre Mclaren y Honda se podía y se puede hablar de ella como que está en su momento de máxima tensión. Tanto es así que desde un tweet de Woking borrado a los pocos momentos nos deleitaban con un montaje actual pero con publicidad de Mercedes en algo que suena a poco casual, interpretable como un guiño al motorista que les ha permitido luchar y ganar mundiales con Mika Hakkinen por partida doble y Lewis Hamilton.

Llegados de nuevo a Melbourne, se puede decir que en fiabilidad se ha ganado. El motor aguantó y solo una avería en la suspensión privó a Fernando Alonso de ver la bandera a cuadros, algo que sí pudo lograr Vandoorne.  Sea como fuere, y con tímido progreso, un clásico que aspiraba a campear de nuevo se encuentra en situación de fondo de parrilla, superando como mucho a los Sauber y es que las declaraciones de Fernando Alonso aseverando que esta había sido su mejor carrera en F1 lo dice todo. Ha puesto este Gran Premio por delante de otras gestas como Imola 2005 o Hungría 2006 para bregar solo por un punto. Por lo que podemos barruntar que el nivel real de Mclaren no es donde estaba Alonso, sino el sitio en el que finalizó Vandoorne.

Mark Webber el mismo domingo lanzaba unas declaraciones explosivas. “Alonso igual no acaba el año con Mclaren” decía a la prensa. No sabemos si es una opinión personal suya o es algo que le ha confesado el asturiano en alguna conversación privada. Pero independientemente de veracidades o elocubraciones, a día de hoy Mclaren está dando motivos a Fernando para no concluir la temporada y quién sabe si soltar alguna bomba como fichar por algún equipo de Le Mans. Su contrato expira a final de 2017 y decida lo que decida a lo largo de este curso, su renovación se antojaría más complicada.


Por último, y para concluir el análisis de esta gran crisis, no debemos culpar ciegamente a Honda por mucho que sean los principales responsables. La estructura organizativa desde la caída de Ron Dennis está sin rumbo. El “alma mater” ya no está y el paso fugaz de Josh Capito indica que ni se hacen las cosas bien ni hay paciencia para hacerlas. Si a todos los factores los metemos en una termomix, nos sale como producto final un equipo hundido cuando tenían que luchar por el campeonato sin excusas.  Ya lo dice también Vandoorne, “No peleamos contra nadie, estamos en otra categoría”. Y mientras tanto, con Honda cubriendo gran parte del presupuesto y con contrato de larga duración, tocará en Woking tragar y pasar por el aro. 

domingo, 26 de marzo de 2017

Mercedes regala la primera carrera a Ferrari

En su parada de boxes, Vettel consiguió que Verstappen no le sobrepasara y ahí se decidió la carrera al intercalarle a Hamilton (FOTO: WWW.gpudpate.net)

Expectación, esa era la palabra que mejor define lo que había antes de llegar a Australia. Expectación por ver los nuevos monoplazas, el rendimiento de los mismos y el ver dónde está cada uno tras el cambio tan radical que hemos vivido.

Los nuevos monoplazas nos dejan una sensación de un “sí, pero no”. Gusta que los pilotos ya tengan más protagonismo sobre las mecánicas y por ende, se vean las manos por encima de las mecánicas. Lo negativo es que cuesta más aproximarse más allá del segundo y medio para aproximarse y atacar al coche precedente y eso va a restar espectáculo amén de hacer nula la importancia del DRS. Pocos ataques hemos visto salvo el de Ocon a un Fernando Alonso que ya tenía rota su suspensión.

Todo ello ha dado como resultado una prueba táctica, con marca constante entre Vettel y Hamilton. Y el británico o mejor dicho, Mercedes en su poca costumbre de ver que otros pueden toserle, metió a su pupilo prematuramente y viendo que iba a alcanzar a Verstappen se certificaba que su domingo quedaba arruinado. A su vez, Vettel tomó algunos riesgos en su “pit stop” y salió justo por delante de ambos. Así que no quedaba de otra que ver al alemán distanciándose y preocuparse por mirar en su retrovisor el ritmo de un Bottas valiente, con ganas de decir que no ha llegado a Mercedes como un mero comparsa, que tiene hambre y un triple campeón mundial no le amilana.

Queda mucha tela por cortar, y Mercedes siempre ha evolucionado más que Ferrari a medida que pasan las carreras, por lo que siguen siendo los grandes favoritos al cetro mundial.

De Mclaren y Alonso hablaremos estos días más pormenorizadamente, dejando más protagonismo a unos novatos que han cumplido. Vandoorne poco podía hacer con lo que tenía, Giovinazzi cumplió con creces después de hacer sólo los Libres 3 al no encontrarse aún Wehrlein en condiciones, Stroll comete demasiados errores y se le nota verde para la Fórmula dejando claro que en Grove necesitaban como el comer la experiencia de Massa. Y si miramos a Toro Rosso, congratula observar que Kvyat vuelve a estar en su salsa, habiendo superado a patada que le dio Red Bull para subir a Verstappen y veremos una bonita batalla con Carlos Sainz Jr. 

jueves, 16 de marzo de 2017

Adiós a una leyenda de dos y cuatro ruedas

Jonh Surtees comparte foto con Valentino Rossi, quién también coqueteó con el paso de Motos a Fórmula 1

Poco se ha mencionado en los medios nacionales el fallecimiento de John Surtees. La crisis de Mclaren en pretemporada nos ha impedido ver la importancia de la partida para siempre del que fuera hasta la fecha único campeón del mundo tanto en motos como en Fórmula 1.

Sin duda, su máximo esplendor estuvo sobre los manillares de las indomables 350cc y 500cc. Eran tiempos en los que era habitual simultanear categorías dentro del mundial, y donde los patrocinadores no estaban tan arraigados con las imposiciones a los pilotos. En 1956 se proclamó por primera vez campeón en 500cc y dividía por temporadas sus títulos entre las citadas 350cc y 500cc. En ambas dominó insultantemente desde 1958 hasta 1960. Entonces, nuevos retos le llamaron para pasarse a la Fórmula 1 de la mano de Lotus brillando en su segunda prueba con su primer cajón. Tras pilotar también para Cooper y Lola, Ferrari se hizo con sus servicios logrando su único cetro en 1964 siendo 1966 el de su subcampeonato, empezándolo en Maranello y acabándolo con Cooper. 

Las secuelas de su fuerte accidente en Canadá en 1965 menguaron paulatinamente sus resultados pasando por diversos equipos de la talla de Honda o BRM hasta que decidió emprender su propia aventura con el equipo que llevaba su nombre. Inició esta arriesgada etapa con un Mclaren del año anterior modificado hasta que a mitad de la misma tenía listo su propio modelo. En 1972, y ya con carreras discretas, tanto él como su equipo por problemas financieros abandonaron el gran circo.
La Canadian American Challenge Cup y las 12 Horas de Sebring (conocidas como “Petit Le Mans”) también forman parte del palmarés de este atrevido piloto, que en sus aventuras arriesgadas se lanzó a correr en la Isla de Man TT, considerada a día de hoy la prueba motociclística más peligrosa existente y que más vidas siega.


La velocidad y el riesgo fueron heredados por su hijo Henry, quien en 2009 perdió la vida en un accidente cuando competía en Fórmula 2 al impactar una rueda en su cabeza. Surtees demostró que también podía reponerse de este duro varapalo y a día de hoy, y pensamos que durante mucho tiempo, seguirá siendo el único campeón en ambas disciplinas.

lunes, 30 de enero de 2017

Fin de Manor, fin de una era

Tras siete años en el Gran Circo, el equipo Manor desaparece al no poder encontrar un inversor que le salvara de la bancarrota.  (FOTO:www.sportyou.es)

2010 era el año de la primera gran revolución que sufriría la Fórmula 1. Mundial alejado de aquel marcado por los dobles difusores y que nos hacían echar la vista unos meses atrás con nostalgia cuando Lewis Hamilton se proclamaba campeón en la última curva.

A mediados de aquel 2008, la FIA abría el concurso para incorporar a tres equipos más, los elegidos eran Manor, Campos Racing (posterior HRT) y USF1. Estos últimos  no llegaron al incumplirse las promesas del límite presupuestario que se quería instaurar y en el que el farol de las grandes ganó con amenaza de hacer un campeonato paralelo.


El sitio americano lo ocupó Lotus y posteriormente Caterham. Fiel reflejo de que la entrada para estos modestos no era viable sin límite presupuestario. Los tres noveles tuvieron en común el paso de mano en mano entre distintos propietarios, a cada cual con más ansia de revender con pingües ganancias. El espíritu especulativo ganaba al de carreras y poco a poco la llama de la vida se iba apagando en ellos. HRT y Caterham decían adiós finalizadas las campañas 2012 y 2015. Manor, Virgin o como queramos llamarles, se mantenían a sabiendas de que la cenicienta de la parrilla la asumirían ellos. Se acabó la pelea por no ser el peor y repartirse las migajas que dejaban los grandes. Aún así, primero el malogrado Jules Bianchi y este último año Pascal Welrhein daban puntos a este modesto equipo. Las hazañas (especialmente  la del alemán) de poco sirvieron. Brasil y la buena actuación de Sauber condenaba a Manor al cataclismo económico, a la búsqueda contrarreloj de ese comprador que nunca llegó, a tener que cerrar su garaje para no abrirse jamás y sobre todo, a llevarse lo último que quedaba de lo iniciado en 2009.